La noche trae quietud. by América Almazán

Las flores susurran melodías desconocidas
Que mis oídos no interpretan
Pero no dejan de escuchar.

Mis pies me guían,
Calladamente,
¿A que rumbos?
Me pregunto.

Cesan mis pensamientos vagabundos.
Cuelgan pesados como las ramas de un
granado,
Cuyo fruto lleva en su vientre
El fuego ardiente
De la vida.
Te busco.
Crecen mis anhelos
Por merecer un cielo
Amplio,
Azul, infinito
Tan infinito como tus ojos.

Vuelvo a pensar en ti
Y vuelve mi corazón a sentirse vivo
Después de tanto esperar.
Se mece mi alma
con la suavidad del viento y...
Te quiero.

Recuerdo que te amo
y miro tu reflejo.

Extiendo mi mano
y te siento
Tan vivo como mis sueños,
Tan vivo como mi sangre.
Y me doy cuenta que
Eres mi naturaleza
Viva.

 

« back to 2008 poems
« back to 2008 index